Premio a la Vida y Obra
Juan Francisco Serrano
La grandeza de la arquitectura podría describirse, de manera casi intuitiva, una vez que se vive. Al sentirnos rodeados por muros que conforman nuestro entorno, es imposible no percibir la atmósfera que nos envuelve y cuyas paredes, siluetas y edificaciones nos cuidan al tiempo que nos hablan. Las formas que cobijan los espacios y que configuran el lenguaje tridimensional de la arquitectura de Juan Francisco Serrano, hablan de un hombre y su exacta ubicación en el tiempo y en el manejo de los recursos, sin duda un arquitecto de excepción que ha tomado como alimento la historia para crear edificios contemporáneos tan memorables como funcionales.
Al intentar concentrar la sobresaliente trayectoria de Juan Francisco Serrano en un homenaje como el Premio a la Vida y Obra que otorga CEMEX, podría destacarse sin duda su vital aportación a la arquitectura mexicana e internacional, a través de obras con formas elocuentes que además de albergarfunciones, trascienden en el tiempo y las fronteras, y forman parte de un paisaje urbano que reconoce sus raíces, las reinventa y cumple cabalmente con su deber social.
Sin embargo, la impecable carrera de este arquitecto mexicano va mas allá de los límites de una definición y como su estilo mismo, gana su significado por una constante evolución, una perenne innovación en el que los elementos que identifican su trabajo, se mimetizan con el llamado que cada obra, tiempo y lugar le hacen a su creatividad.
El manejo de la luz, el uso exacto de los cristales y la aplicación de formas geométricas que proyectan los espacios, tabiques y uso magistral del concreto son elementos considerados emblemáticos de su legado. Con respecto a éste último afirma orgulloso “si algún material hemos tratado con cariño y hemos moldeado para que tenga una expresión distinta y mexicana, ese ha sido el concreto”.
No obstante, Francisco Serrano permanece siempre en la búsqueda de materiales contemporáneos que expresen de manera actual las soluciones a las necesidades de la sociedad.
“Refrendo mi idea que la creación de arquitectura es un proceso dialéctico de prueba y error del que nunca se aprende, pues cada obra fija nuevas reglas”, menciona. “Con el tiempo he llegado a tener más conocimientos y habilidades, lo cual me hace ser más conciente y me da una mejor visión de los problemas. Esto me hacer ser más exigente y por lo mismo cada vez me cuesta más trabajo proyectar un edificio”. Esta forma de pensar, aunada al dinamismo y personalidad de sus trazos, conforman un estilo propio, fuerte y sugerente.
Convencido de que el tiempo da su lugar a las cosas, Francisco Serrano sigue trabajando sin tregua asegurando que la arquitectura existe hasta que se construye. Su dedicación y disposición de aprender dentro y fuera del País, lo han hecho merecedor de importantes distinciones, que además de agradecimiento le inspiran una responsabilidad aún mayor.
“La arquitectura es un bien material que por su género, calidad y tamaño tiene posibilidades de trascender a su tiempo, por lo que mi intención siempre es proyectar edificios con personalidad, que tengan un partido claro e ideas fuertes que sean su razón de ser y fieles representantes de nuestra época”, palabras que todavía se recuerdan de su discurso durante la ceremonia de nombramiento como uno de los cinco miembros que ha distinguido en su historia la Academia de Artes en el campo de la arquitectura. Una de las distinciones más importantes de México y reflejo de lo que su trayectoria representa para el País.
“En aquel tiempo, la arquitectura era para nosotros casi una religión” recuerda, “primero nos transformaba y después nos convencía de que a través de sus formas y espacios íbamos a cambiar nuestra sociedad”. Sus obras son fiel testimonio de esta visión en la que continúa, por méritos propios, una estirpe de arquitectos comprometidos no sólo con la calidad de sus obras, sino con el significado que tendrán para quien las vive y admira.
El hombre detrás de las obras
Ing. y Arq. Francisco J. Serrano, Arq. J. Francisco Serrano & Francisco Serrano jr.
Francisco Serrano Cacho nació en la Ciudad de México el año de 1937. Recordar su infancia y juventud lo remite inevitablemente a la estrecha relación que tenía con su padre.
“Mi padre era una persona honesta en todos los aspectos de su vida, era estricto y me enseñó hacer las cosas de la mejor manera, con una rectitud y responsabilidad a prueba de todo, pero sobre todo con alto respeto a quienes formaban parte de cada proyecto”, recuerda.
Aunque su infancia y juventud habían transcurrido entre construcciones, arquitectos, ingenieros y maestros de obra, él se resistía sin pensarlo a seguir el camino que estaba destinado para él. Después de mostrar un interés temprano por la química, la arquitectura reclamó su talento y lo llevó a tomar la decisión de abrir su propio camino en dicha profesión.
Graduado de la carrera de arquitectura de la Universidad Iberoamericana en 1960, comenzó a trabajar cuando aún estudiaba, colaborando en despachos de renombrados arquitectos como Augusto Álvarez y Juan Sordo Madaleno, con quienes posteriormente hizo una estrecha amistad.
Gracias a su pronta actividad de campo y a su constante deseo de aprender y de crear, pudo complementar desde sus inicios la experiencia real de la construcción con los aprendizajes técnicos y las nuevas tendencias.
“En el proceso del proyecto se debe analizar todo aquello que surja, pues las ideas generalmente no brotan en orden”, comenta con respecto a sus métodos, “lo malo de ayer puede ser lo óptimo hoy y viceversa” y agrega “la arquitectura es un arte que permite la colaboración, más no se puede colaborar con alguien que no respetamos como igual, o a quien no podemos decirle lo que pensamos”, conceptos que desde sus inicios han sido factor distintivo en su capacidad de conjuntar ideas en un solo esfuerzo de colaboración que multiplique, que sea mucho mayor a la suma de las partes.
ARQUITECTOS Enrique Macotela, Francisco Serrano, Susana García Fuertes, Gad Liwerant & Pablo Serrano
En 1960 Francisco Serrano inició sus prácticas profesionales incorporándose al despacho de su padre, el Ing. Civil y Arquitecto Francisco J. Serrano, una importante plataforma desde donde fue desarrollando su propia identidad y lenguaje, que se manifestaba en obras con su firma y sello, así como en proyectos en conjunto con otros colegas.
“No es una historia personal, es un trabajo en colaboración con otras personas, siempre de igual a igual, a los que puedo considerar mis amigos, porque finalmente, hemos caminado juntos”. Entre ellos figuran al comienzo, además de su padre, Augusto Álvarez, y José R. Nava, Pedro Ramírez Vázquez, Rafael Mijares, Abraham Zabludovsky, Aurelio Nuño, Carlos Tejeda, con su colega y amigo Teodoro González de León y más recientemente Susana García Fuentes, Carlos Tejeda, Pablo Vejas y Juan Pablo Serrano Orozco.
“La colaboración ha permitido que gane la obra, no quien la hizo o quien lo dijo”, asegura.
La historia abrigada en sus formas
Arq. J. Francisco Serrano
El arquitecto Serrano brinda la misma importancia y atención a todas sus obras, sin buscar destacar alguna en especial. Sin embargo, si es menester analizar un poco lo hechoconsidera que más que edificios sobresalientes, hay construcciones que han sido parteaguas en la línea evolutiva de su propuesta.
El primero de ellos es el edificio donde se encuentra su despacho, el cual hizo a los 21 años junto a su padre y que, admite, le abrió muchas puertas. Posteriormente, durante los años setenta, con la fundación del Infonavit comienza una etapa enfocada a la vivienda que impulsó su crecimiento.
Seguiría a estos años una época que marcaría fuertemente la trayectoria del arquitecto: la construcción de obra pública. “Creo que hacer obra pública, es la manera que tenemos los arquitectos de, sin demagogia, regresar a nuestro querido País lo que de él hemos aprendido”, afirma
La construcción de tres embajadas de México: en Guatemala, en Brasil y en Alemania lo llenan de orgullo, y cada una en su época, han sido punto de cambio en su lenguaje arquitectónico. La más reciente, la de Berlín, en conjunto con Teodoro González de León, sobresale por el manejo de la luz, las perspectivas y el concreto blanco, que se muestra al mundo otra cara de México, representada por la inspiración de uno de los arquitectos más destacados del País.
Mención especial en este breve recorrido por sus proyectos públicos tiene el Parque Tomás Garrido en Villahermosa, Tabasco, cuya arquitectura fue merecedora del Premio Especial y medalla de plata en la Quinta Bienal Mundial de Arquitectura con sede en Bulgaria. Asimismo, en este mismo evento, el proyecto de la Biblioteca Pública “José Ma. Pino Suárez”, también en Tabasco, obtuvo el Gran Premio, medalla de oro y un diploma de las Naciones Unidas.
En su trayectoria también resalta la búsqueda de una nueva manera de utilizar los recursos del entorno, lo cual se logra al desarrollar diversos edificios que se introducen literalmente en la barranca de Bosques de Las Lomas, en la Ciudad de México, integrando urbanismo y medio ambiente de manera armónica.
Marco 1, Arcos Bosques Corporativo
Numerosos proyectos dan muestra de una línea de trabajo que combina conciencia social y talento artístico, logrando experimentar y definir recursos creativos y nuevos materiales, para resolver la función social de las obras, sin descuidar la aportación artística de las mismas. Entre las más representativas está la construcción de la Universidad Iberoamericana, hecha junto a Rafael Mijares, que tiene como una de sus características el uso de tabiques, lo cual ha integrado de manera sobresaliente las formas de este proyecto hecho en varias etapas y épocas, siempre superando el reto de mantener el contexto del lenguaje original, y con ello una personalidad consistente y definida.
Serrano ha desarrollado también importantes edificios corporativos que, en comparación a su obra anterior, han marcado hitos de cambio en las soluciones con elementos estructurales. Tal es el caso del edificio Arcos Bosques, proyectado con Teodoro González de León, que entre múltiples atributos se distingue por el manejo del concepto de luz, así como la utilización de materiales emblemáticos de dichos autores como el tabique, el cemento cincelado blanco y la combinación de éste con cristales.
Elementos de su lenguaje arquitectónico
Embajada de México en Guatemal
Aunque todas las obras tienen una función que deriva de usos y necesidades, Francisco Serrano está convencido que a la larga son recordadas por aquello que se aporta tal vez sin que nadie lo haya pedido, lo que da razón y trascendencia al sentido artístico del proyecto arquitectónico.
“La forma no sigue a la función sino que le da abrigo, no hay que forzarla. Los arquitectos componemos con formas, la palabra composición es la que creo que aplica mejor para nosotros. Los músicos con sólo ocho notas componen complejas melodías, los arquitectos pues, componemos espacios con formas”, señala.
Sin duda, en la composición de Francisco Serrano, la luz provee la armonía, ya que en su lenguaje las formas se perciben una vez que están iluminadas, cambiando en cada momento del día y cada época del año, lo que debe marcar una pauta en el diseño del proyecto.
Otro aspecto fundamental en el lenguaje de Serrano es la perfección en el manejo de la geometría. Ya sea por la elocuente simplicidad de los cubos, las líneas puras, los espacios circulares e incluso el uso de formas dinámicas triangulares, este elemento sutil, pero omnipresente en sus creaciones, otorga una personalidad única a los proyectos y capta la sensibilidad de quien las aprecia.
Orgulloso de la arquitectura histórica de nuestro país que va desde las pirámides precolombinas y las iglesias neobarrocas coloniales, hasta los palacios y los edificios de vanguardia, para Francisco Serrano la historia es elemento básico y recurrente en la concepción de su obra. Es la sólida raíz que aleja a sus obras de la frívola superficialidad que puede acompañar a tantos proyectos contemporáneos.
“La historia el gran alimento de las formas actuales, lo que permite avanzar y no retroceder, por ello la obra pública debe ser arquitectura de gran calidad en todos los sentidos que enorgullezca, al igual que los edificios históricos, no sólo a quien la realiza, sino al público que la convierte en símbolo”, afirma.
La relación de Serrano con el medio ambiente es algo que aprendió de su padre, y que hoy cobra especial relevancia en sus proyectos, ya que le permite aprovechar en gran medida los materiales y lograr el máximo confort para el ser humano con el mínimo de recursos. En sus palabras el objetivo es aportar una edificación que además envejezca con dignidad, cuyo mantenimiento sea reducido a su mínima expresión.
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Nueva Terminal 2
Aeropuerto Internacional
Benito Juárez de la Ciudad de México
Sello indiscutible de su éxito ha sido su constante complicidad con el cliente, a quien considera de primordial importancia en la conceptualización y realización de la obra.
“Yo creo que al final de cuentas tu primera relación es con el cliente. Yo juego a cliente en sus obras y ellos juegan a arquitectos en las mías, y el resultado es una obra que cumple con la doble intención, más la de todos aquellos que trabajaron en este equipo. Al final lo importante es la obra, una obra que se pueda disfrutar en su entorno”, asegura.
Merecedor de múltiples reconocimientos nacionales e internacionales, Francisco Serrano se aferra a su esencia, y aunque disfruta de las distinciones en actitud de agradecimiento, su auténtica sencillez lo impulsa a la búsqueda de nuevos horizontes, ya sea impulsando las ideas de sus jóvenes alumnos, descubriendo aplicaciones arquitectónicas alrededor del mundo o logrando la convivencia de diversas disciplinas, de diversos talentos, en favor de hacer crecer una obra, la razón de ser de su esfuerzo cotidiano.
Patriarca de una familia en la que su esposa ha sido piedra angular, conmemora a sus padres, apoya con orgullo a sus hijos, celebra a sus amigos y goza a sus nietos. Deportista por gusto y herencia y viajero del mundo por su deseo de nunca dejar de aprender, Francisco Serrano proyecta una personalidad fuerte, distinguida y definida, como la sus obras.
Protagonista de una exhaustiva dedicación al oficio y comprometido con el desarrollo de una arquitectura responsable, memorable y de calidad Francisco Serrano recibe este año del Premio Vida y Obras CEMEX.