Premio a la Vida y Obra:
Bernardo Quintana Isaac
La construcción de obras monumentales o discretas, complejas o sencillas, pero siempre útiles a la sociedad, sería inconcebible sin el compromiso y el trabajo de un líder y su equipo humano, a fin de conjuntar las habilidades, los talentos, la pasión y la tenacidad que requiere toda realización.
Por ello, CEMEX reconoce con el Premio a la Vida y Obra, la labor de un gran empresario, el Ingeniero Bernardo Quintana Isaac, cuyo liderazgo y dedicación —en el área de la Ingeniería Civil— se han concretado en importantes obras de infraestructura para México y para otros países del mundo. Su testimonio de vida es ejemplo de entrega hacia su profesión, su equipo y al progreso constante en todos los ámbitos de su interés.
Un rasgo notable en la personalidad del Ingeniero Quintana es su sencillez y el reconocimiento al trabajo de la gente. Sus valores, su visión y la capacidad que tiene para conducir intereses particulares y diversos hacia metas comunes, han sido los cimientos de su brillante trayectoria en la tarea de forjar las grandes obras.
Su constante interés por contribuir al logro de un mejor país queda de manifiesto en su visión humanista. Cada obra en la que su empresa participa, debe poseer —intrínseco— un sentido social que mejore la calidad de vida de sus conciudadanos. Más allá de la materialidad de un proyecto de infraestructura, la diferencia entre una obra trascendente y una que no lo es —para el ingeniero Quintana— radica en la capacidad del proyecto para mejorar las condiciones de vida de las personas y contribuir a la competitividad del País. Esta visión ha guiado —sin duda— su historia de éxito.
Sus inicios: sólidos cimientos de éxito
Bernardo Quintana Isaac nació en el Distrito Federal en el año 1941. Su padre aún cursaba la carrera de ingeniería en la UNAM, institución de educación superior con la que ambos profesionistas desarrollarían —cada uno en su tiempo— nexos trascendentales. La devoción por la Ingeniería y la cercanía con la UNAM, serían dos de lo valores fundamentales que habrían de matizar la personalidad y destino de quien —actualmente— es uno de los líderes más importantes de la industria de la construcción.
“Mi padre transmitía a la gente que tenía a su alrededor, entusiasmo y gusto por las cosas relacionadas con la ingeniería, que por cierto son muy interesantes. La ingeniería es una de las carreras en las que uno tiene la oportunidad de hacer algo donde no hay nada, contando con el esfuerzo de grupos de personas que trabajan en pos del mismo objetivo.”
En 1947, cuando Bernardo tenía seis años, su padre y otros profesionistas fundaron la empresa Ingenieros Civiles Asociados, ICA, cuyo primer contrato fue la construcción del Centro Urbano Presidente Alemán, mejor conocido como el multifamiliar Miguel Alemán. Este proyecto, además de marcar el inicio de una historia de éxito, tenía cierta proyección social y permitía la aplicación de conocimientos técnicos, entusiasmo y organización, en una edificación funcional que beneficiaría a la comunidad.
De esta manera, Bernardo Quintana Isaac percibió —desde niño— la conciencia y solidaridad social que, más tarde, incorporaría al lado de su educación académica. En su adolescencia, era un convencido de que el conocimiento sólo podía ser completo si se acompañaba de la experiencia de campo, en la que se convive —directamente— con quienes llevan a cabo las obras y los proyectos. Con este propósito, de joven visitaba obras y campamentos durante sus vacaciones, descubriendo cómo viven las familias de los ingenieros, los técnicos y los trabajadores, y cómo se aprecia el esfuerzo de todos y cada uno de los jefes y cabezas de familia que laboran en el sitio.
Con su ingreso a la carrera de Ingeniería Civil en la UNAM, Bernardo Quintana dio el primer paso para titularse —en 1961— en la profesión que siempre tuvo clara en su mente y que —después de su familia— es la pasión de su vida. Posteriormente, con el objetivo de prepararse mejor para responder a los desafíos que le plantearía su trayectoria profesional, decidió estudiar una Maestría en Administración en la Universidad de California, en Los Ángeles.
“Ahí en California nació mi primer hija y comencé a formar mi familia. En lo académico, fueron dos años que enriquecieron mis conocimientos —y mi vida— marcando mi trayectoria profesional para siempre, sobre todo cuando —posteriormente— regresé a ICA y tuve la responsabilidad de participar en el arranque de diversos proyectos.”
En los años sesenta, la madurez y experiencia de ICA y sus empresas filiales, despertaron —en la organización— la inquietud por trabajar en el extranjero. De esta manera ICA buscó participar en las oportunidades que surgían fuera del país, sin descuidar el mercado nacional. Esta circunstancia permitió al joven Ingeniero Quintana Isaac, enriquecer su experiencia y conocimientos en el campo internacional.
Convencido de la importancia de ampliar sus horizontes y tener una visión integral como empresario, el ingeniero Quintana —con el acuerdo de ICA— emigró al entonces Banco del Atlántico, donde complementó su experiencia en áreas fundamentales de la administración y manejo financiero de una empresa. Él reconoce que esta experiencia fue de gran importancia para consolidar su crecimiento profesional, y que años después —cuando se reincorporó a las filas de ICA— resultó determinante para asumir la responsabilidad de una Vicepresidencia Ejecutiva dentro de la organización.
El reto de sacar adelante al Grupo ICA
El Ing. Quintana (centro) durante un recorrido por el Puente Chiapas.
Su capacidad, su visión y su experiencia lo llevaron a alcanzar la presidencia de ICA en diciembre de 1994. No obstante, los tiempos y las circunstancias que siguieron de inmediato no fueron fáciles. El ingeniero Quintana asumió la Presidencia de la organización cuando el país estaba a días de precipitarse en una aguda crisis económica y financiera, la cual tomaría varios años remontar. Dicha crisis sembró muchas empresas en el camino. Sin embargo, el liderazgo y tenacidad del Ingeniero Bernardo Quintana permitieron que su equipo —decidido y comprometido— sacara adelante la empresa.
“Habíamos tenido un buen año; el viernes anterior se celebró la Asamblea de fin de año y ahí, el Presidente saliente me cedió formalmente el cargo. Tuvimos discursos, abrazos y festejos. Luego, ese fin de semana, el 70% de la gente se fue de vacaciones; yo me quedé. Llegué a las oficinas el lunes siguiente, 19 de diciembre, precisamente el día en que se reveló la gravedad de la crisis económica que afectaría fuertemente a nuestro país.”
“Para muchos, estos sucesos significarían el fin de sus negocios. Por nuestra parte —entre otras estrategias— manejamos la tesorería con mucho celo y cuidado; teníamos buenos activos y así los enfrentamos.”
“La caída en la facturación no se hizo esperar y fue enorme, por lo que el equipo comenzó a buscar alternativas de mercado, lo que aunado a una estricta reducción de gastos y la venta de diversos activos, nos llevó a concentrarnos en el negocio básico: la construcción de infraestructura y la edificación en general.” La situación que vivía la empresa y sus complicaciones resaltaron los valores adquiridos del Ingeniero Quintana, entre ellos la templanza y la tenacidad, indispensables al líder que decide vencer la adversidad.
Edificio del Hotel Westin Regina, en Los Cabos.
“Hubo momentos muy difíciles, y aunque a veces desconocí mis propias reacciones, tuve el aplomo de trabajar con prudencia, no desesperarme y tolerar, porque todos estábamos muy preocupados. Pero sobre todo, recibí el apoyo —muy importante— de la gente interna, hábil y trabajadora; y así fue como la empresa salió adelante.”
En tiempos donde era difícil tener una idea clara del camino a seguir, valores como la honestidad, la responsabilidad y el respeto hacia el capital humano, así como una férrea disciplina y conciencia innata de trabajo en equipo, permitieron al Ingeniero Quintana marcar el rumbo, primero hacia la recuperación de la empresa, después hacia su crecimiento sostenido.
“El hecho de ganar el contrato de la central hidroeléctrica El Cajón nos impulsó hacia la recuperación que buscábamos.” Fue un proyecto muy complejo, el primero de su naturaleza financiado de forma privada, y gracias a la creatividad de su financiamiento y la calidad de su construcción, ha obtenido y sigue obteniendo reconocimientos internacionales, como el Deal of the Year, que las revistas Euromoney y Project Finance International otorgaron a su financiamiento. Más allá de recibir este y otros reconocimientos, se reafirmó la trascendencia de ICA gracias al liderazgo del Ingeniero Quintana y su equipo de trabajo.
El ser humano como origen y fin
en su visión de trabajo
Basílica de Guadalupe en la Ciudad de México.
Cumplir los objetivos planteados en cada uno de los proyectos no nace sólo de las palabras —o de sólo fijar directrices a su equipo—, proviene básicamente de su habilidad para establecer con el ejemplo y con acciones concretas, una cultura organizacional que privilegie el respeto al ser humano, la capacidad de llegar a acuerdos y la mejora continua, todo ello dentro de la mística del trabajo en equipo.
“El aspecto humano a mí me parece fundamental, somos una empresa de servicio, los activos que tiene ICA los podría tener cualquiera, pero la fortaleza de la compañía radica, realmente en su gente.”
Esta ideología lo ha llevado a dirigir la organización de manera sólida, competitiva y consistente a través de los años. El ingeniero Quintana ha sido pieza clave para mantener a ICA como la principal empresa constructora de México y una de las más importantes de América Latina. Durante 60 años se han desarrollado un sinnúmero de proyectos relacionados con el desarrollo de infraestructura, tan diversos como presas, ductos, carreteras, aeropuertos, puentes, hoteles, hospitales, instalaciones industriales, estadios y planteles educativos, entre muchos otros tipos de obra en México y en otros países.
Estadio Azteca, en la Ciudad de México.
Aunque el Ingeniero Quintana considera que muchas de las obras que ha construido ICA son emblemáticas, en lo personal ubica algunas de ellas en el terreno de lo memorable, por el legado a la sociedad como obras de beneficio común: “La hidroeléctrica El Cajón, por que dio credibilidad a ICA en tiempos difíciles, y cuya calidad la coloca actualmente como proyecto digno de diversos reconocimientos; el puente Chiapas, por la complejidad e innovación que implicó su ejecución. Obras emblemáticas como la nueva Basílica de Guadalupe, el Estadio Azteca, la Torre Mayor, el Palacio de los Deportes, el Metro ... en fin, afortunadamente todas nos han dejado grandes satisfacciones.”
Además de la importancia social que conllevan las obras, para el Ingeniero Quintana, el desarrollo de una nación está directamente relacionado con la infraestructura que tiene, por lo que busca integrar los elementos humanos y físicos para multiplicar las obras y su beneficio final.
“Los proyectos de infraestructura generan fuentes de trabajo e impactan directamente a otras industrias relacionadas con la construcción, por el consumo de infinidad de materiales y servicios; por ello dichos proyectos tienen un impacto real en el crecimiento de la economía nacional.”
Su estrecha relación con la Academia
Instalaciones del Hotel Sheraton en Cancún.
La visión del Ingeniero Bernardo Quintana Isaac mantiene una apertura constante hacia el aprendizaje, donde cada vivencia, cada persona y cada momento, ofrecen una experiencia que enriquece. De esta visión, se despliega otro importante aspecto de su vida: el interés por apoyar —de manera amplia y permanente— la promoción de la educación superior en México.
Aunque su convicción por fomentar el desarrollo del conocimiento lo ha llevado a impulsar diversas universidades, su actividad más importante ha sido dentro de su alma máter, la Universidad Nacional Autónoma de México, donde cursó su carrera de ingeniería, y de cuyo Patronato forma parte desde hace varios años.
“Yo aprendí a querer a la Universidad por mi historia personal; mi padre y yo siempre procuramos estar cerca de la Universidad. Recuerdo que impartí clases en la Facultad de Ingeniería por casi 12 años, en los cuales aprendí a desenvolverme y a trasmitir mis conocimientos de manera didáctica. La Universidad proporciona —entre muchas otras cosas— una imagen auténtica y muy real de nuestro país; es un lugar donde se aprende dentro y fuera de las aulas.”
Su admiración por la misión social y educativa de la UNAM lo han movido a formar parte activa de la misma, ya que además de ser miembro del Patronato, es Presidente Honorario de la Fundación UNAM, en donde enfoca sus esfuerzos filantrópicos para atender las necesidades de la institución y de la sociedad en general.
Visión integral, visión de líder
Actualmente, el ingeniero Bernardo Quintana es Consejero de importantes organizaciones, como el Consejo Mexicano de Hombres de Negocios y de empresas como Grupo Carso, CEMEX, TELMEX e INBURSA, entre otras.
Aunque afirma que en el desempeño de su labor cotidiana encuentra su mayor satisfacción, su testimonio y sus logros profesionales le han valido diversos reconocimientos, como la “Primer Medalla de Líder de Ingeniería”, que la Universidad Anáhuac otorgó al primer líder no egresado de su casa de estudios, así como el galardón al “Buen Vecino”, otorgado por la Cámara de Comercio México-Estados Unidos, por su compromiso en el desarrollo del ser humano y la comunidad.
El ingeniero Quintana ha enfocado la pasión y los esfuerzos de toda su vida a dos grandes pilares: su familia y su profesión. Además de su trayectoria profesional, ha construido —sobre bases sólidas— su vida personal. Su impulso y respeto al ser humano se refleja en la integración de una familia que comparte y promueve sus valores. Su esposa, cinco hijos, dos hijas y 18 nietos, brindan a su vida otras motivaciones que también le entusiasman y dan sentido al esfuerzo que lo ha llevado a ser uno de los empresarios más destacados de México.
“Cuando veo a mis nietos los disfruto mucho; les gusta estar conmigo. Trato de jugar con ellos y animarlos para que hagan las cosas bien.”
Acerca de su visión a futuro con respecto a la ingeniería civil, el Ingeniero Quintana asegura que no podría dejar un lado la importancia de la conciencia ecológica y el desarrollo sustentable, por lo que ha enfatizado —en todos los proyectos que sus empresas emprenden— la necesidad inminente de cuidar y proteger el entorno para evitar fracturas ecológica de consecuencias irreversibles.
Puente Mezcala, en la Autopista México a Acapulco.
“Debemos tomar con seriedad temas como el cuidado y la limpieza del agua, el cambio climático, la basura urbana, el exceso de autos y el consumo incontrolado de gasolina; en fin, todo lo que aqueja a las ciudades grandes actualmente. Estoy convencido de que solamente podemos ordenarlas —y hacerlas más viables— invirtiendo en la infraestructura necesaria para ello.”
Dueño de una personalidad disciplinada, tranquila, que no busca reflectores, el Ingeniero Bernardo Quintana Isaac ha brindando a la sociedad un capital invaluable: su liderazgo y su conocimiento, pero principalmente, el compromiso de que sus obras trasciendan en beneficios tangibles para las personas y para un mejor país.
Su constante disposición por aprender, incrementa día con día su capacidad de dirección, siempre colocando la capacidad del ser humano —en general— y la de su equipo de trabajo —en particular— como la primera piedra para seguir construyendo las más grandes obras.